Estructura legal y seguridad

Fideicomiso vs. Sociedad

Toda inversión inmobiliaria se apoya en una estructura legal. Saber si invertís bajo un fideicomiso o una sociedad te dice exactamente qué respalda tu capital.

Bajo una sociedad: invertís en la empresa

En una sociedad —una SA o una SRL— el desarrollador es dueño del terreno y de los fondos. Tu inversión queda dentro del patrimonio general de la empresa, junto con sus demás activos y obligaciones. Es una estructura sólida y muy usada, que funciona bien cuando los inversores entran como socios del proyecto desde la tierra.

Como tu capital convive con el patrimonio de la compañía, conviene hacer la tarea previa: revisar a quién pertenece el terreno y realizar un estudio de títulos e inhibición. Esa diligencia confirma que la base sobre la que invertís está en orden.

Bajo un fideicomiso: invertís en un patrimonio aislado

En un fideicomiso, el terreno y el dinero forman un patrimonio separado que no pertenece ni al desarrollador ni al fiduciario. Está afectado solo al proyecto. Esa frontera es la gran ventaja: si la desarrolladora tuviera problemas ajenos a la obra, esos activos no se ven afectados, porque viven en un compartimento propio.

El fiduciario administra ese patrimonio según las reglas del contrato, y los fondos solo pueden destinarse al desarrollo. Es la estructura que más aísla la inversión de los vaivenes externos al proyecto.

Cuál elegir: cada formato tiene su ventaja

Ninguna estructura es mejor en abstracto: cada formato tiene ventajas y se elige según el desarrollo. Una sociedad encaja cuando los inversores quieren ser socios plenos del negocio; un fideicomiso, cuando la prioridad es aislar el patrimonio del proyecto. Por encima del instrumento, siempre importa la trayectoria y el know how de la compañía. Una desarrolladora con recorrido, obras entregadas y reglas claras es la mejor garantía, cualquiera sea la estructura. MCL trabaja con diferentes instrumentos jurídicos ajustados a cada caso y te explica, antes de firmar, bajo cuál estás invirtiendo. Hay un dato práctico que conviene tener a mano: el contrato que firmás revela la estructura. Si firmás un boleto de compraventa, estás bajo una sociedad; si firmás un contrato de adhesión a un reglamento, estás bajo un fideicomiso. Reconocer el documento es reconocer, de inmediato, dónde queda tu capital.

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Preguntas frecuentes

¿Cuál es la diferencia central entre sociedad y fideicomiso? +
En una sociedad tu inversión queda dentro del patrimonio general de la empresa. En un fideicomiso, el terreno y el dinero forman un patrimonio separado afectado solo al proyecto, que no pertenece al desarrollador ni al fiduciario.
¿Qué reviso si invierto bajo una sociedad? +
Conviene revisar a quién pertenece el terreno y hacer un estudio de títulos e inhibición. Así confirmás que la base sobre la que invertís está en orden.
¿Qué pasa si la desarrolladora tiene problemas ajenos a la obra? +
En un fideicomiso, el patrimonio del proyecto está aislado, de modo que esos activos no se ven afectados. Esa separación es la principal protección de la estructura.
¿Una estructura es mejor que la otra? +
Cada formato tiene ventajas y se elige según el desarrollo. Por encima del instrumento, siempre importa la trayectoria y el know how de la compañía.
¿Cómo sé bajo qué estructura estoy invirtiendo en MCL? +
Te lo explicamos antes de firmar. MCL trabaja con diferentes instrumentos jurídicos ajustados a cada caso y deja por escrito bajo cuál colocás tu capital.

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